Este año pude convencer a más Ciclópatas para realizar esta
pequeña aventura que cada año organiza el grupo BTT Badalona. El pasado año
fuimos Batxi, Adolfo y Racing y este año se han añadido Norris, Jordi, Josep y
Javi, un amigo de Josep.
Jordi y yo nos levantamos pronto para tomar un tren a las 6
de la mañana e irnos hacia Badalona, saludar a un montón de amigos, hacer la
foto de rigor y sobre las 7:10, ya con el día clareando, salir de los primeros.
Subimos la criminal junto a un par de pitufos (como conocemos cariñosamente a
los del BTT Badalona) y allí nosotros seguimos sin parar pues tenemos que
recoger a nuestros compañeros 20 Km después. Hacemos vía sin correr pero a buen
ritmo y llegamos antes de las 9h. a Can Boquet donde ya nos reunimos todos.
El grupo principal, de más de 100 ciclistas, viene como
siempre algo lento pues los primeros kilómetros son para hablar, calentar
piernas, hacer las típicas fotos, así que nosotros aprovechamos para ganar
ventaja y llegamos al Santuari del Corredor con mucho margen. Desayunamos bien,
descansamos un rato, hacemos la foto obligatoria e iniciamos la segunda parte
del recorrido.

Por entre senderos, algunos limpios, muchos bastante rotos,
vamos bajando dirección a Sant Celoni, en uno de los tramos finales Javi pincha
y esperamos un buen rato, cuando lo tiene solucionado es Batxi el que pincha y
la cosa se alarga un poco más. Llegamos a Sant Celoni, atravesamos la carretera
y hacemos vía por pistas hasta cruzar el río Tordera sin que nadie caiga al
agua. Llegamos a Santa María de Palautordera y empezamos con las primeras
subidas de consideración, un entremés de lo que vendrá luego. En Mosqueroles
tenemos el segundo avituallamiento así que paramos, nos sentamos sobre las 14h
para beber y comer.

La subida al Turó de l’Home es una subida en mayúsculas y
justamente empieza aquí, en Mosqueroles. La pendiente al principio es asequible
pero poco a poco se va endureciendo, aunque pocas veces ahoga, no da tregua y
si las piernas no andan frescas hay que batallar mentalmente para ver quién
gana si tu cabeza o la pendiente. Nosotros nos dispersamos ya en los primeros
metros, vamos intentando hacer reagrupamientos en los cruces pues alguno no
sabe el camino ni lleva GPS.

A mitad de la subida Javi no puede con sus posaderas pues va
con la bici nueva y el nuevo sillín lo martiriza, Josep que lo acompaña, decide
abortar la subida y volver junto con él en tren. Así que deshacen el camino
hecho para en Mosqueroles volver por carretera hasta Sant Celoni. El resto
seguimos, aunque Norris ya empieza a mostrar claros signos de flaqueza. Intento
darle conversación, aunque a estas alturas uno ya no sabe ni de qué hablar y
hacer la subida más llevadera, de vez en cuando suelta un “no puc més!” pero
seguimos.
Por detrás va Diego, que está decidido a llegar a su ritmo,
él va con GPS y va bien solo, por delante Adolfo va bien de piernas y a su
ritmo va subiendo, en un reagrupamiento decide no parar y seguir junto con
Jordi, en ese punto hay un despiste y Batxi toma un atajo y nos adelanta sin
saberlo, hará el resto de la subida solo pensando que nos tiene por delante.
A 10 minutos de l’Estany de Viada, Norris le entras fuertes
calambres en las piernas, se para, se sienta, pero los calambres no cesan y
decide abandonar la idea de llegar a la cima, quedamos al pie de la carretera
que lleva al último tramo del Turó. Yo ahora solo, acelero el ritmo hasta
alcanzar el Mirador de les Guaitadores, donde me encuentro con Jordi y Adolfo y
juntos vamos a afrontar los últimos 6 Km que son siempre monótonos y con el
cansancio acumulado se hacen muy largos.
En menos de 1 hora, a las 17h. alcanzamos la cima, aunque
los 2 últimos kilómetros tanto a Jordi como a Adolfo les han sobrado pues ya
llegan algo marchitados. Allí nos espera Batxi, que aún no se enterado dónde ha
adelantado al resto. Nos cuenta que lo ha pasado mal subiendo pero ya hemos
conseguido el objetivo y hacemos las fotos de rigor. Diego, también con
calambres se ha quedado junto con Norris.
La bajada la hacemos por la carretera de las antenas de
Santa Helena, con tranquilidad vamos descendiendo hasta Sant Celoni donde
paramos 30 minutos a refrescarnos con una cerveza. Allí nos deja Jordi que
vuelve a casa por sus propios medios. El resto, sobre las 19h. salimos de Sant
Celoni para volver en bici hacia casa. No es una vuelta dura, pero ya son
muchas horas encima de la bici y el ritmo ya no es para tirar cohetes.

Subimos un tramo de carretera para abandonarla en Vilalaba
Sassera y seguir por pistas hasta Llinars del Vallés y remontar el último
desnivel de la jornada que a pesar del cansancio lo hacemos sin mucho tiempo.
Luego seguimos por carretera mientras empieza a caer el día hasta el camí del
Mig donde la noche ya empieza a imponerse y llegar a casa con los deberes
hechos con un gran día de bici, de estos que pasarán años y recordaremos, compartido
con grandes amigos.
La jornada terminó con 140 kilómetros con 3.400 metros de desnivel positivo en 9:45h. en movimiento con una media de 14,9 km/h que no está nada mal.