Se presenta un mes de junio cargado de retos y salidas mientras
terminamos mayo sin dar descanso a los pedales. Este fin de semana empezamos el sábado con una
salida tranquila y rodadora con Telmo, Javi y Racing para cumplir el expediente
con unos buenos 50 Km rodando por el llano hasta Llavaneres y empezar ganando
desnivel por Santa Mónica y luego subir hasta la Pedra de la Ferradura por el
sendero infinito para luego alcanzar la Creu de Rupit y volver por Canyamars.
Una buena salida con una climatología poco apacible.
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Javi, tras coronar el sendero infinito |
Hoy Norris se ha aventurado con la flaca en la cicloturista
de Jufré de Riuprimer con 155 Km y 2.500 de desnivel positivo subiendo La
Trona, uno de los puertos míticos de l’Osona. Mientras el resto se quedaba en
la cama y a alguno le vamos a poner una amonestación por falta injustificada
para cumplir con la salida dominical del grupo, pero algunos salimos.
Kiler, Telmo, Víctor
y Racing nos regocijamos a las 8h con el precioso día primaveral con el que
hemos amanecido, más si tenemos en cuenta que ayer sábado la ruta discurrió con
un clima más otoñal, sombrío, plomizo y con lluvia fina, orballo que dicen los
gallegos. Hoy partimos de Premià para ir hasta Alella y empezar remontando la
riera para girar a la izquierda por una de las subidas más bonitas de la zona y
también de las más duras.
Remontamos la Serralada sin prisas hasta llegar al GR y
dirigirnos hasta 9 Pins y remontar las reviradas curvas de la Vinyes. Acabamos
de subir hasta la torre de vigilancia donde descansamos un rato y retomamos la
ruta dirección norte pisteando hasta que antes de bajar hacia la urbanización
de Alella Park, Telmo y Kiler nos dejan pues tienen excusa para volver a casa.
Víctor y yo seguimos bajando primero para tomar un largo sendero
conocido, que sube, baja vuelve a subir y desciende por zonas de todo tipo
hasta una pista con la idea de remontarla un tramo e ir hacia la casita del Tío
Tom, pero como es temprano y el día acompaña nos decidimos a buscar aventura y
seguimos subiendo por la pista en busca de caminos desconocidos.
La pista acaba por descender unos pocos metros hasta un cruce,
enfrente vemos otra senda en subida y la seguimos, va subiendo sin agobios pero
sin descanso, por un momento me siento desubicado pero Víctor ve en el GPS que
estamos en las cercanías del Castillo de Montornés y poco a poco nos acercamos
por una ruta desconocida para nosotros, y luego vemos el motivo del porqué y es
que para ir hacia la otra vertiente nos toca patear un rato por una trialera no
ciclable teniendo que hacer algún equilibrismo con la bici.
Luego ya en lugar conocido descendemos hasta Vallromanes y
remontamos la última subida por Can
Nadal regresando bajando por la Granota con 41 Km y casi 1.200 metros de desnivel
positivo.